Sabemos que el cuidado de nuestros dientes es una cuestión que pasa desde el querer cuidar nuestra salud hasta factores estéticos que se centran en cómo nos ven los demás. Para eso existen múltiples tratamientos en los que podemos mejorar la ubicación, dolencias o cambiar el color de nuestros dientes. Entre tantos procedimientos hay dos que sobresalen y que con frecuencia son confundidos, estos son el blanqueamiento dental y la limpieza oral. Si crees que son la misma cosa con diferente nombre estás equivocado, y aunque sí tienen ciertas similitudes sus objetivos y proceder son totalmente distintos. 

Debemos aclarar que la pregunta sobre cuál de los dos podría ser mejor no tiene una única respuesta mágica. Todo va a depender de cada caso y las condiciones de cada paciente, aunque sí podemos decir que en caso de que quieras hacerte un blanqueamiento dental debes, obligatoriamente, realizarse también una limpieza oral. Mientras que si sólo quieres hacerte una limpieza oral el blanqueamiento dental será sólo una opción y nunca una obligación.

Esto se debe a que la limpieza oral es la base infaltable de cualquier procedimiento dental. Tiene como objetivo principal el retirar el exceso de suciedad que pueda tener la boca y en especial nuestros dientes. En este sentido debemos entender que su intención es cuidar la salud oral y por eso se hace necesario realizarlo con frecuencia, algo que lo diferencia del aclaramiento dental. Los odontólogos recomiendan, de manera general, hacerse una limpieza cada 6 meses, aproximadamente, pero al final el tiempo puede variar según las necesidades de cada paciente. 

Muchas personas tienden a confundir la limpieza oral con el blanqueamiento dental debido a que en el primero se puede conseguir un leve cambio del color de la dentadura dado que, al retirar el sarro, la placa bacteriana los dientes tienden a verse más despejados y, por ende, un poco más blancos, pero esto es una consecuencia de la limpieza y no una intención, como sí lo es en el blanqueamiento. Entre sus objetivos, más allá de limpiar la superficie de la dentadura, está el prevenir enfermedades como la pérdida de hueso o la inflamación de las encías. 

Toda historia clínica debe empezar con una limpieza oral, excepto que exista una urgencia que deba ser resuelta inmediatamente, esto convierte a este procedimiento en el más popular y necesario, algo que hace que sea muy económico, siendo esto una diferencia con respecto al blanqueamiento dental, como veremos más adelante. 

La limpieza oral se realiza en una sola sesión o cita y tiene dos fases de intervención. La primera es llamada tartrectomía y consta de retirar los materiales irritantes y el cálculo de la superficie dental a través de métodos mecánicos o con ultrasonidos. La segunda parte de la limpieza se centra en pulir tanto la parte interna como externa de la dentadura y tiene como objetivo dejar la superficie de los dientes liza, con el fin de que sea más difícil que se les vuelva a adherir placa con el paso de los días.

Por otra parte, el blanqueamiento dental es un procedimiento completamente estético y opcional. Su único fin es cambiar el tono de los dientes apuntando a dejarlos lo más blanco posible. Como lo mencionamos anteriormente, siempre se realiza después de una limpieza oral que deje los dientes en condiciones aptas. No tiene objetivos de salud dental, sólo se centra en satisfacer la necesidad que tiene cada paciente de ver sus dientes más blancos y menos amarillentos. 

El blanqueamiento oral se realiza, generalmente, con peróxido de hidrógeno o de carbamida, que son productos químicos fuertes que pueden ser perjudiciales para la salud humana si no los manipulan personas expertas y capacitadas. 

El blanqueamiento puede requerir una o varias sesiones, todo dependerá del nivel de blancura que cada paciente quiera alcanzar. El cambio de tono en la dentadura se logra poniendo sobre la superficie dental los productos químicos por lapsos de 8 a 15 minutos. El blanqueamiento es un procedimiento que tiende a ser costoso, a diferencia de la limpieza oral, ya que, es un tratamiento estético y no es estrictamente necesario para la salud oral.

En definitiva, podemos encontrar ciertas similitudes entre el blanqueamiento y la limpieza, como lo pueden ser que los dos tienden a variar el tono de los dientes, aunque, como lo vimos, lo logran a diferentes niveles y mediante diferentes objetivos. Ciertamente, se pueden encontrar más diferencias entre el blanqueamiento dental y la limpieza oral, que van desde su precio, la cantidad de sesiones y el nivel de incidencia positiva en nuestra salud oral, que es lo más importante cuando hablamos de procedimientos dentales. 

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